Por la Fecha 21 de "Primera C" de 1978, el 29 de julio, Luján en el Estadio Municipal de su ciudad recibió a Morón.
La visita iba ganando por 1 a 0 cuando a los 24' del ST el árbitro José Mastrofilippo concedió un penal a favor de Morón y expulsó a dos jugadores locales.
Con el 2 a 0 en contra y dos hombres menos, la parcialidad local estalló de bronca y comenzaron ciertos movimientos que hacían temer por la integridad física de los jugadores del "Gallito" y de la terna arbitral a la que se la tildaba de estar perjudicando al equipo de la banda,.
Fue entonces que Mastrofilippo decidió suspender el cotejo.
Hasta allí, era un hecho anómalo más en un partido del Ascenso, pero no fue así
Cuando los jugadores de Morón se aprestaban a retirarse a los vestuarios observan que por una puerta abierta en el alambrado olímpico estaban ingresando hinchas locales al campo de juego con intenciones "non santas".
Cuando los primeros de esos jugadores se acercaron a la puerta de acceso a la zona de camarines, ésta se encontraba cerrada y por lo tanto estaban quedando a merced de la furia de la parcialidad local que superaban ampliamente a los policías que allí se encontraban.
Es entonces cuando el árbitro -agudizando su ingenio- tiene la ocurrencia de convocar a tres jugadores de Morón, Paira, Mazzini y Colombatti, y proponerles continuar jugando los minutos que faltaban "porque si no de acá no salimos vivos" pero les informó que el partido lo daría por terminado con el resultado existente al comenzar los incidentes.
El cotejo continuó con varios hinchas lujaneros entre la línea que delimita el campo de juego y el alambrado y en los 17' que se disputaron en esas condiciones Lujan logró dos tantos y prácticamente todo se tranquilizó.
Una vez "cumplido el tiempo reglamentario" y ya en los vestuarios, José Mastrofilippo en su informe hizo constar que el encuentro se había dado por suspendido a los 28' del ST con el resultado favorable a Morón por 2 a 0 y que había decidido tomar la decisión de jugar ficticiamente para salvaguardar la integridad física de la delegación visitante, de su público y de la propia terna arbitral.
Luego de correr las vistas respectivas, el Tribunal de Disciplina de la Asociación del Fútbol Argentino -a un mes de haber ocurrido los hechos- le dio el partido por ganado a Morón y repartió varias severas sanciones para jugadores del local (Puglia, Viola, Medina, Militto y el DT Pinilla recibió una multa) e -insólitamente a mi entender- le aplicó sesenta días de suspensión al árbitro.
Hasta ese momento esta situación resultaba inédita en nuestro fútbol, pero con el paso del tiempo ocurrieron hechos similares.




























